
¿Cuánto tiempo cabe en un instante?
Un año más llegan nuestras ansiadas botellas de madrinas y padrinos, un momento precioso, ilusionante y lleno de magia para nosotros.
Nos encantaría ver vuestras caras cuando veis por primera vez las botellas que tanto cariño recogen; esas botellas que ahora descansan en vuestras manos no son aceite en botellas con formas preciosas… son relatos vivos. Son las historias de cada uno de vosotros y vosotras, latiendo con suavidad, encontrándose, entrelazándose como raíces que buscan la misma tierra. Historias que se funden con ese verde dorado, puro y brillante, nacido del fruto de olivos que vuelven a respirar vida gracias a vuestro cuidado.
Como en todo lo que cultivamos juntos, contenido y continente se abrazan con una armonía casi mágica… porque uno no existiría sin el otro. Como tampoco existiría este proyecto sin cada mirada, cada gesto, cada latido que aportáis.
Y este año, ese latido se viste de mito.
El diseño, creado por Jokin de Cerio, nos invita a mirar más allá de lo visible, hacia ese lugar donde nacen las historias que dieron sentido al mundo mucho antes que nosotros. En ellas, el olivo no era solo un árbol, sino un símbolo sagrado: refugio de sabiduría, promesa de paz, semilla de fertilidad y prosperidad.

¿Queréis saber más sobre nuestro artista?
Os presentamos a Jokin de Cerio.
¡Gracias por estar siempre!
